Artaud

Confinado

El proyecto convoca a individuos del país y el extranjero a presentar textos dramatúrgicos que reflexionen sobre las implicaciones de la relación humana frente a las expresiones de la barbarie y se encuentren basados en las lineas argumentativas planteadas por Antonin Artaud en su texto El teatro y la peste como referencia discursiva de composición. Los textos recibidos pasarán a una siguiente etapa de recomposición con el resto de los autores convocados y a partir de esta se definirá el formato de publicación y la realización de una lectura en vivo con actores invitados al término de la contingencia. 

 

Sara Pinedo/ México.

Comunicóloga, dramaturga, creadora escénica, gestora, activista, feminista, paracaidista, pepenadora. Actualmente juega y escribe cartas antineoliberalistas desde su Mac. Practica la comunidad, colectividad, horizontalidad, la deriva y el arte político. Colabora en procesos de arte comunitario con niñas, niños y adolescentes en Lxs de Abajo; y con mujeres de todas las edades en Teatro del Puerto. Coordina el laboratorio de escritura y composición de imágenes a partir de objetos encontrados en el desecho, La Pepena; y la convocatoria de fomento a la lectura a través del rap, Érase una vez Rap. Es creadora en Un Colectivo.  

 

 

Fotini Kostantina Nikolaidou/ Grecia.

Estoy desnuda a la orilla de una isla salvaje frente a Marsella. Veo rocas, montañas a la orilla al frente, una pequeña isla entre mi isla y la orilla del frente y el agua que se mueve cambiando color. Tengo la sensación del sexo interminable, follando como loca esperando un orgasmo que no viene. Insatisfacción. Cada vez escribo para ti, pero tú eres otra persona cada vez. 

 -Estoy enamorada de ti o de la vida?

 Eres quizás este orgasmo que no viene. La insatisfacción por aquella no se permite hablar, pero solo dejarla existir, y seguir viviendo en sueños. No quiero partir mientras que tú duermes. 

 

Santiago San Paulo/ Argentina.

Me dedico a las artes en vivo, eso que sigue suspendido incluso bajo amenaza de multa, y en situación de supervivencia. Aquí han vuelto los bares, restaurantes, shopings, paseos de compras y las artes en vivo no tienen protocolo ni atención por parte del Estado, representante legal del control social de los cuerpos. El virus existe, la emergencia se ha propagado de manera feróz, no podemos reunirnos, ni salir a la calle, las profecías se han cumplido. Nos han quitado lo esencial en un golpe de dados, librando a su suerte a todas las personas privadas de su libertad en cárceles, psiquiátricos, barrios populares, el cerco policial también existe.

 

Julie Pichavant/ Francia.

El primer día, en una ciudad despierta, mis pasos dibujaron círculos concéntricos. Parques, jardines, bosques, ríos, el mar, el océano estaban encadenados. De la tierra al cielo: 216 escalones para llegar a la cima de mi edificio, también encadenado. Frente a las prohibiciones: en una pared se escribió: "El mundo que crearon para reinar es irrespirable". Mientras los cuerpos se apilaban en las aceras de Guayaquil, en Francia los corredores solitarios inundaban el asfalto de las ciudades. Miles de corredores respiraron un aire suspendido. Cuarentena en el Titanic. Una última sinfonía en sus auriculares. El virus colonial continuó sus diseños asesinos desde la nación Navajo hasta las tribus del Amazonas. El saqueo del mundo intensificó su ritmo.

 

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Descarga avances

de los textos finales

Autores invitados

Proceso de composición dramaturgíca.  

México

Argentina

Francia

Grecia

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